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Archive for the ‘Historia’ Category

La historia de Galicia corre paralela a la de España. Los años siguientes transcurrieron marcados por un alejamiento del poder central. La emigración a América y a Europa, a mediados del siglo XX, respondían a las condiciones de una región sólo industrializada en el entorno de Vigo y con La Coruña como centro comercial.

Tras el fracaso del federalismo durante la I República, la Xeración Nós con Castelao, Otero Pedrayo o Alexandre Bóveda tomarán el relevo. Ensayarán un movimiento político nacionalista minoritario, el Partido Galeguista, que conseguirá, gracias al apoyo de las fuerzas gallegas republicanas y de izquierdas (se integró en las listas del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936) la redacción de un Estatuto de Autonomía durante la Segunda República.

En la actualidad, Galicia, reconocida por su estatuto de autonomía como nacionalidad histórica, se debate entre pervivencias de su larga decadencia como el caciquismo, el envejecimiento de la población, una ganadería encorsetada, una explotación intensiva de sus recursos energéticos por parte de grupos empresariales foráneos (grandes embalses, parques eólicos) y el flujo renovado de la industria textil, el efecto arrastre de la automoción y el turismo, además del renacer de ciudades como Pontevedra, que comienzan a tener saldo vegetativo positivo en los últimos años.

FUENTE WIKIPEDIA

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Siglo XIX

El aumento de la población no podrá digerirse en un sistema económico que no acaba de industrializarse y que quedaba aislado de las pujantes redes ferroviarias peninsulares. Todo ello dará paso, a mediados del siglo XIX, a una emigración masiva a América que se prolongará durante el siglo XX.

La última ocasión en la que el Reino de Galicia mostró una manifestación política fue durante la invasión napoleónica. La amenaza que para el mantenimiento de la hegemonía del clero y la hidalguía gallegas representaba el empuje revolucionario de Napoleón provocaron su rápida reacción actuando como estímulos para la resistencia y la movilización. Con la península bajo dominio napoleónico, la resistencia se organizó en Galicia, combatiendo a las tropas francesas empleando por primera vez en la historia, el sistema de guerrillas, hasta lograr su expulsión. Finalizado este episodio, la Junta Superior se erigió en expresión política, pero de forma breve, integrándose en poco tiempo y delegando sus competencias en las Cortes de Cádiz, para regresar a su estado anterior de inacción.

El Reino de Galicia dejaría de existir formalmente el 30 de noviembre de 1833, fecha en la regente María Cristina firmaba el decreto de disolución por el que el centralismo liberal en el gobierno suprimía su órgano de expresión política. Con este trámite no solo desaparecía el Reino de Galicia sino Galicia misma como realidad institucional, ya que los Reinos y sus Juntas pasaban a ser sustituidas por un modelo de provincias, mimético de los departamentos franceses.

Avanzado el siglo XIX surgen en Galicia diversos movimientos sociopolíticos:

  • El carlismo que reivindica la defensa del desaparecido Reino de Galicia desde una perspectiva tradicionalista y clerical: no consiguió ser hegemónico debido a la pujanza liberal de ciudades como La Coruña.
  • El provincialismo: defensa de la identidad gallega de corte liberal, reprimido tras el levantamiento liberal en contra de Narváez de 1846 y los fusilamientos de Carral.
  • El federalismo: movimiento de democrático que redactó una constitución para un estado federado galaico, sin éxito debido al caos de la Primera República Española y la crisis del republicanismo posterior.
  • El regionalismo: obra del economista Alfredo Brañas que se centra en una defensa del autogobierno de claro perfil conservador. Tiene una vertiente liberal avanzada en pensadores como Manuel Murguía.
  • El agrarismo: movimiento de masas campesinas enfrentadas al foro y a sistemas tributarios disfuncionales en la realidad rural gallega.

Desde el punto de vista literario, el Rexurdimento protagonizado por Rosalía de Castro, Curros Enríquez o Eduardo Pondal supone el renacimiento de la cultura en lengua gallega.

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La estabilidad política y el descabezamiento de la nobleza dan lugar a tres rasgos socioeconómicos propios de este periodo:

  • La prosperidad de los fidalgos que viven en los pazos del cobro de los foros a los campesinos
  • El auge de los monasterios (ahora dependientes de las congregaciones castellanas) que se integran con pujanza en una economía rural.
  • Una expansión demográfica sin precedentes debida a la introducción del maíz y, más tarde, la patata.

Alonso III Fonseca en Santiago impulsa una Universidad (fundada en 1495) que conectará a Galicia con los saberes más elevados del momento. Asimismo, la Iglesia y el monacato impulsan un resurgimiento artístico con el plateresco de Martín Blas y Guillén Colás, Rodrigo Gil de Hontañón e Mateo López en arquitectura (Obras en la catedral de Santiago, el Hostal de los Reyes Católicos o San Martín Pinario, en la misma ciudad). Todo ello anuncia el esplendor barroco con figuras punteras a escala mundial como Domingo de Andrade, Fernando de Casas Novoa o Simón Rodríguez (en Santiago de Compostela) Melchor Velasco (en Celanova) o Pedro de Monteagudo (en Sobrado de los monjes). Destacan en escultura barroca Francisco de Moure, Gregorio Fernández, Mateo de Prado y Castro Canseco.

Pero el progreso económico se ocluye. Factores que contribuyeron a ello fueron:

  • El cierre de los puertos gallegos al comercio con América decretado por la monarquía
  • Los ataques de la flota inglesa a Vigo y a Coruña (hazaña de María Pita), imposibilitándose el anteriormente próspero intercambio marítimo con Europa.
  • Las guerras de la monarquía española con Portugal, tras su segunda y definitiva independencia.
  • Una política arancelaria pensada para otras latitudes y no para productos que habían tenido éxito en los mercados nacionales e internacionales: la ganadería, el vino, la pesca y el lino gallegos.

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Portada de la cédula de permiso de comercio en favor de la Real Compañía de Galicia. Archivo Histórico Provincial de Lugo, 1734.

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Portada de una edición de 1610 de los Anales de la Corona de Aragón.

La expresión «Doma del Reino de Galicia» es acuñada por Jerónimo Zurita y Castro, historiador célebre por su obra Anales de la Corona de Aragón del siglo XVII, en la que trabajó durante treinta años. En ella reseña los sucesos de Aragón en orden cronológico desde el período musulmán hasta el reinado de Fernando el Católico y se refiere al reino de Galicia en los siguientes términos:

En aquel tiempo se comenzó a domar aquella tierra de Galicia, porque no sólo los señores y caballeros della pero todas las gentes de aquella nación eran unos contra otros muy arriscados y guerreros, y viendo lo que pasaba por el conde —que era gran señor en aquel reino— se fueron allanando y reduciendo a las leyes de la justicia con rigor del castigo. Volvió el rey de Galicia a Salamanca en fin del mes de noviembre, y desde aquella ciudad se envió su audiencia real formada a Galicia, para que residiese en aquel reino y con la autoridad de los gobernadores y jueces que allí presidiesen y con rigurosa ejecución se administrase la justicia; y el arzobispo de Santiago les entregó su iglesia habiendo pasado por el estado del conde de Lemos y por todas las otras tierras de señores que hay hasta llegar a su arzobispado sin ser recibidos los oidores: tan duros y pertinaces estaban en tomar el freno y rendirse a las leyes que los reducían a la paz y justicia, que tan necesaria era en aquel reino, prevaleciendo en él las armas y sus bandos y contiendas ordinarias, de que se seguían muy graves y atroces delitos y insultos. En esto y en asentar otras cosas, se detuvieron algunos días el rey y la reina en la ciudad de Salamanca.

La interpretación de algunos autores posteriores, a pesar de lo ambiguo del texto, fue en el sentido de presentar un conjunto de actos, como el resultado de una política de «doma y castración»:

  • El declive de la literatura gallego-portuguesa de alrededor del año 1350
  • La centralización administrativa y el control del Reino de Galicia que se da como finalizada, esta sí, con el viaje a Santiago de Compostela de los Reyes Católicos en 1486.
  • La asunción del castellano como lengua de las clases altas y de la administración.

Otras medidas que también fueron tomadas por los Reyes Católicos y que pretenden reformar la administración del Reino de Galicia bajo su autoridad son:

  • Nombramiento de un Gobernador-Capitán General foráneo plenipotenciario (auténtico virrey).
  • Creación de un órgano jurisdiccional para a impartición de la Justicia en el nombre de la Monarquía: La Real Audiencia del Reino de Galicia, presidida por el Gobernador-Capitán General
  • Orden de no reconstruir los castillos derrumbados por los irmandiños.
  • Integración de los monasterios gallegos en las congregaciones de Castilla y Valladolid.
  • El mariscal Pero Pardo de Cela es decapitado en Mondoñedo, lo cual implica la anexión de sus territorios (El Bierzo) en los de la Corona de Castilla; Pedro Madruga, conde de Camiña y Soutomaior es arrinconado en Portugal y, posteriormente, asesinado.

Tras la unificación de los reinos peninsulares que dieron lugar al Reino de España, el órgano de representación del Reino de Galicia fue la Junta do Reyno, creada en 1528. Hasta su disolución este órgano constituyó la expresión política, si bien su existencia como cabía esperar fue poco significativa durante todo el Antiguo Régimen.

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La unificación definitiva de los tres Reinos se produce, en 1230, con el rey Fernando III, apodado “el Santo” en crónicas posteriores. Hijo de Alfonso IX de León y Galicia que se casó en segundas nupcias con Doña Berenguela de Castilla. Fernando III no respetó el testamento de su padre que dejaba los reinos de Galicia y León a Doña Sancha y Doña Dulce, hijas que tuviera con Doña Teresa de Portugal en su primer matrimonio, con lo cual la tendencia del Reino iba a ser cara a los intereses de Castilla, tomando importancia Toledo en detrimento de Santiago de Compostela como sede arzobispal y de León como ciudad regia. Le sucedió Alfonso X el Sabio, exponente del esplendor de la lírica en gallego (Cantigas de Santa María). Al frente de Galicia queda ahora un Adelantado Mayor del Reino, representante de la Corona y designado de entre la nobleza autóctona. Entre los adelantados mayores del Reino de Galicia destacó Payo Gómez Chariño pacificador del Reino, famoso almirante e insigne poeta en lengua gallega.

Tras la muerte de Sancho IV, la integración de Galicia en una corona conducida desde Castilla, sólo se vio alterada por el intento de D. Juan de la Cerda de restaurar la corona galaico-leonesa independiente en 1296, y por las guerras entre los Trastamara y los petristas. La alta nobleza gallega de los Castro, de querencia petrista, llegó a proclamar rey en Galicia a Fernando I de Portugal en 1369 y más tarde al duque de Lancaster Juan de Gante en 1386. Este conflicto dinástico se enquistó durante décadas en Galicia y concluiría con la derrota de los Castro a manos de la nueva dinastía real y con ella, el final del papel preponderante de la nobleza gallega en la corona, desde 1369 en poder de los Trastamara. Una nueva aristocracia galaica, más fragmentada, emergería con los Andrade, los Castro, los Moscoso, los Soutomaior, los Osorio o los Sarmiento, cuya cabeza, el conde de Ribadavia, ostentaría la condición de adelantado mayor del Reino de Galicia.

El movimiento social más significativo de las historia de Galicia fue el levantamiento irmandiño. Una revolución popular que destruyó la mayor parte de las fortalezas de la nobleza gallega del siglo XV. Esta era un estamento semiindependiente, dividido y depredador que estuvo puesto en jaque por las fuerzas populares que gobernaron mediante juntas el Reino de Galicia durante más de dos años.La corona castellana decidió finalmente apoyar a los señores, aunque exigiendo que los castillos no fuesen reconstruidos y sometiendo a aquellos a la autoridad de un virrey-gobernador foráneo que presidía la recién creada Real Audiencia del Reino de Galicia. Los enfrentamientos de la aristocracia gallega con los Reyes Católicos dan entrada a Galicia en la Edad Moderna. Nobles levantiscos como Pardo de Cela (decapitado en Mondoñedo) Pedro Madruga de Soutomaior (exiliado a Portugal y asesinado) o el Conde de Lemos (confinado en la Galicia oriental) escribirían las últimas páginas de una Galicia feudal que moriría con ellos para siempre, para entrar en lo que se denominaría el “Estado Moderno” representados por las Coronas de Castilla y Aragón unificadas.

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Apenas un año después de que el rey de Portugal tuviera que abandonar el gobierno del reino de Galicia, y manteniéndose aun La Coruña fiel a Portugal, el noble coruñés Juan Fernández de Andeiro culminaba las gestiones con la corona de Inglaterra. Se firmaba así el 10 de julio de 1372 un tratado por el cual, Constanza, hija del rey Pedro I, asesinado por Enrique de Trastámara, reclamaba su derecho legítimo cómo sucesora ante este último.

Tras en tratado, y en virtud del título de Constanza, el duque de Lancaster adopta los títulos reales de su mujer (de Galicia, León, Castilla, etc..) disponiéndose a hacerlos efectivos. Aunque la primera tentativa se frustró cuando su expedición hubo de desviarse, en el Poitou, hacia ciudad de Thouars, urgida por la Guerra de los Cien Años en Francia. Es en el año 1386, respaldado por la bula papal de Urbano IV que le concedía el derecho a la Corona de Castilla, desembarca en La Coruña, mas sin afrontar el asalto de la ciudad amurallada que le condiciona las puertas abiertas si antes era recibido en Santiago. Así sucedió, y a continuación logró, sin apenas resistencia militar, y con el apoyo de nobles gallegos y portugueses, dominar efectivamente el reino. Acompañado por su mujer e hijas, asentó su Corte en Santiago de Compostela. Dirigió sus operaciones hacia Pontevedra, Vigo, Bayona, Betanzos, Ribadavia, Orense y Ferrol. En Orense sus tropas asaltaron la ciudad y hicieron retirar a las tropas trastamaristas, mientras Ferrol es tomado por el rey de Portugal João I, aliado del duque de Lancaster. En el caso de Ribadavia, la ciudad se resistió a este, y el propio Thomas Persey dirigío un asedio de días sobre la villa, que acabó siendo tomada.

El reino de Galicia quedaba en poder del duque, concretamente después de que él y el rey portugués se habían hecho con el dominio de Ferrol, así la crónica escrita por Jean Froissart lo deja claro: avoient mis en leur obeissance tout lee roiaulme de Gallice. La evolución de los acontecimientos militares fue determinada por una epidemia de peste que diezcmó las tropas inglesas en suelo gallego. Esto forzó al duque de Lancaster a negociar una salida con Enrique de l inglés y de su mujer Constanza a cambio de una crecida indemnización y de la boda entre el heredero castellano, Enrique III, y la hija del duque, Catalina de Lancaster. La retirada final de los ingleses cerraba los intentos desarrollados por los ayuntamientos y la alta nobleza gallega para conseguir un espacio no compartido con Castilla y orientar Galicia hacia Portugal y el Atlántico, con todo no sería la última vez que esto ocurriera.

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